La Selecta no necesita jugadores amañadores

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Corrían buenos tiempos para la Selección Mayor de Fútbol allá por los años donde el Mágico González patentaba su culebrita macheteada o cuando Raúl Díaz Arce anotaba goles como churros allá por donde pisaba un estadio. Eran buenos años para que un jugador demostrara su amor por la camiseta y se entregara a ella sin temor a reproches, ya que con las ganas y huevos en los partidos importantes, demostraba el por qué accedía a formar parte del combinado nacional.

Mucho ha cambiado desde esos días donde el balón poseía sus manchas de fábrica, donde no se ponía en entredicho el compromiso de un jugador para con la selección nacional y donde el aficionado abarrotaba el Cuscatlán para rendirle honorse a la selección y a sus jugadores.

Los amaños enterraron todo eso y yo formo parte de esa población que renunció a seguir con este circo, a seguir creyendo en utopías, a dejar de pedir jugadores a la selección y dejar de pensar que con la clasificación a un Mundial se solucionarán todos nuestros males.

El llamado de Rodolfo Zelaya y Benji Villalobos a la selección ensucia mucho más las tibias y quizá, nulas intenciones de la FESFUT por limpiar su imagen, por trabajar por una reingeniería institucional que modifique desde la cabeza hasta la punta de los pies la forma de trabajar que sigue sin dar un resultado válido en nuestro fútbol. Siempre fui de la opinión, que ninguno de los que salieron salpicados con el tema amaños debería volver a vestir la camiseta de la selección nacional, es más, mucho menos a ser parte de los equipos que conforman las ligas locales, la transparencia siempre es la clave para la credibilidad.

La FESFUT en cambio, optó por el camino fácil, e hipócrita. La llegada de un nuevo técnico abre la posibilidad que los amañadores vuelvan a la selección, sucedió con Maradiaga y hoy, nuevamente con Eduardo Lara el tema salió a la luz pública, en boca de aquellos portadores de la verdad absoluta pidiendo a gritos la reincorporación de Zelaya a la azúl y blanco por considerarlo que es el “mejor jugador del fútbol nacional”. Aún me queda la duda que esa afirmación siga teniendo validez casi a finales del año 2016.

El fútbol nacional no necesita a Rodolfo Zelaya, ni a Benji, no necesita vendedores de mercancías ni mucho menos mercaderes que se venden al mejor postor, en su caso, reunirse con los vendedores y callar también tuvo su precio, y guardar silencio ante la comisión de un posible delito también te hace partícipe y también es delito.

Pero lejos de su situación particular en el tema de los amaños, la selección nacional no necesita que convoquen jugadores a merced de periodistas, es más, los periodistas deberían enfocarse en pedir un cambio institucional, dejar a un lado las sospechas, las incertidumbres, las improvisaciones, la falta de procesos serios, de un legado que redirija el barco al camino que se perdió allá después del Mundial de España ’82 y no es un nuevo mundial lo que cambiaría nuestro maltrecho fútbol, es un cambio de identidad que permita crear las estructuras básicas y necesarias para obtener el éxito que estamos a años luz de tener. Ni clasificando 50 selecciones a un mundial me queda claro que podríamos clasificar a un mundial.

Nuestro fútbol no necesita que sea reparado necesita que sea reinventado y tirar de raíz todo lo que no sirve, y en nuestro caso, algunos jugadores ya no tienen materia para vestir la camiseta de la selección nacional.

Post Author: JoseMa@Díaz

Bloguero y enamorado del fútbol.